Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.



El ser humano desea vivir en paz, pero no encuentra la manera de cómo hacerlo, esto se debe al hecho que busca en el mundo exterior las razones de la falta de paz interior.

La palabra de Dios revela claramente que la paz interna tiene poco que ver con el mundo exterior y más con el mundo interior.

La falta de paz interior se debe a pasiones que luchan internamente y no se han rendido ante Jesucristo o simplemente no lo reconocen.

Si Jesucristo dejó su prerrogativa en este mundo para establecer como bienaventurados los que buscan paz, por qué el hombre tiene tanta dificultad en ceder a su orgullo y conveniencia para deponer la paz con otros, lo que impide buscar la paz.

La fuente de la verdadera paz tampoco es la tregua del mundo que depende de las circunstancias, sino más bien se refiere a que nuestra relación con Dios está en perfecta armonía, por ello  Jesucristo dejo clara esta diferencia:

’La paz os dejo, mi paz os doy, yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón,  ni tenga miedo’’ Juan 14:27.

La bendición de esta bienaventuranza viene dada a quienes hacen el esfuerzo y el sacrificio para seguir reconciliando al hombre con Dios y establecer la paz con otros que no están reconciliados, en tal sentido, bienaventurados los que buscan paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

¿Por qué serán llamados hijos de Dios los que buscan la paz?

Todos somos hijos de Dios cuando somos regenerados, pero más allá de esto, la bendición más grande que se recibe es ser llamados sus hijos.

Bienaventurados los que buscan paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios porque la consecuencia de trabajar por la paz es el reflejo de Dios.

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