Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.



En el mundo existen distintas ópticas de lo que es bueno y lo que es malo, e incluso hasta de la manera como debemos conducirnos, entonces resulta inevitable una confrontación entre dos formas de ver la vida, la de los devotos  y la de los ateos.

Esta bienaventuranza expone que los malos tratos, calumnias y mentiras a lo que son sujetos quienes profesan la justicia de Dios, no representan la razón de la felicidad, pero sí constituyen pruebas de fe.

¿Por qué serán bienaventurados los que reciben injurias y persecución?

La felicidad de los fieles viene dada por la fe en Dios aunque existan momentos difíciles, por ello, bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

Se trata de la importancia y el sentido que tiene Jesucristo en nuestras vidas, y tener presente que él como hijo de Dios fue perseguido por su palabra, sufrió la crucifixión por nosotros y resucitó para salvarnos.

Por ello las pruebas de fe que trae consigo el vituperio tienen una victoria, que es el resultado del vigor que nos da el Espíritu Santo desde lo más profundo de nuestro ser, para convertir nuestros momentos débiles en los más fuertes, y así mantenernos firmes y fieles a Dios.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa, porque es lo que le da sentido a la vida cristiana glorificando a Jesucristo en su sufrimiento.

La purificación de nuestro carácter en la lucha contra las tinieblas significará el regalo más preciado de Dios que es el Reino de los Cielos, y así serán bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

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